Encuentro muy interesante
la relación que hace Maggio entre clase e historia. La docencia es una
actividad performática, interesamos a nuestros alumnos, preparamos sorpresas
(como puntos de giro en las clases), hacemos suspenso etc. El concepto de
inmersión, de estar sumergido en una clase está profundamente vinculado con el
interés y la motivación. Maggio cita a Lost, con respecto a esa serie hay
muchos ejemplos del grandísimo interés que generaba, una alumna me dijo que le
tocaban el portero para pasarla a buscar y ella no podía bajar porque estaba
viendo Lost y simplemente no podía apagarla. Un grado de “enganche” con el
sentido literal de la palabra así sería más que deseable para una clase. Para
aportar desde mi saber en cine el conflicto en las historias tiene dos funciones:
tomar al espectador de las narices y no soltarlo y mover la historia hacia
delante. Ese elemento a veces falta en las clases clásicas. El otro fenómeno al
que Maggio hace referencia es el de la construcción colectiva, volviendo a Lost
mucha gente no entendió el final (no voy a contarlo, tranquilos) e
inmediatamente después de ver el último capítulo se conectó a Internet para
leer en blogs y foros a gente más atenta o más detallista que les explicara los
hilos sueltos. Ese esquema sería ideal como colaboración entre compañeros
frente a un tema complejo dado en clase.
martes, 20 de noviembre de 2012
martes, 13 de noviembre de 2012
Arte siglo XXI
Nos preguntamos acerca
del arte. ¿Alguien ha podido captar en una obra nuestra época? Lo virtual, la
hiperconectividad, la disponibilidad de la información. Nuestro era dislocada
puede y debe teñir nuestras obras. Apartémonos de lo críptico, de las aguas
agitadas para que parezcan profundas. Si se pretende contar una historia, con
peripecia, con arco de transformación, ¿cómo captar el espíritu de la época?
Estamos a principio de siglo, hay en el ambiente un aire fundacional, la
tecnología cambia la realidad… ¿Qué tendrá para decir el arte al respecto?
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